Profesora presenta investigación en Ottawa

En el contexto de un país que basa su economía en la explotación minero energética, la investigación y producción académica es fundamental para descubrir situaciones que, aunque en ocasiones representan oportunidades para el crecimiento económico del país, en otras se vuelven en contra del interés de las comunidades y pone en riesgo el medio ambiente.

De ahí es cuando nacen propuestas como la de la profesora María Rocío Bedoya Bedoya, quien asistió al International Union of Anthropological and Ethnological Sciences (IUAES) and Canadian Anthropology Society (CASCA), en representación de la Universidad de Antioquia, con la ponencia The Multinational Mining Impacts, The Colombian State Role And The Resistance Processes In Marmato, resultado de la investigación “La minería en el municipio de Marmato: una mirada a los procesos sociales y a las percepciones y representaciones de sus habitantes”.

Según la profesora, el objetivo de su exposición en el encuentro internacional fue la de “conocer los impactos de las multinacionales mineras, el papel del Estado y las respuestas de la comunidad en el Municipio de Marmato”, añadiendo que para este fin se “abordaron los enfoques de acumulación por desposesión y estudios de conciencia jurídica y se realizó trabajo empírico en el que fueron relevantes los testimonios de la comunidad en relación con la llegada de las multinacionales, el papel de las instituciones, la política minera y los procesos de resistencia”.

A este evento, llevado a cabo del 2 al 7 de mayo, asistieron 770 delegados que participaron de 126 paneles, nueve mesas redondas, dos conferencias magistrales, tres sesiones plenarias y varios talleres. La sede del encuentro fue la Universidad de Ottawa de Canadá, país reconocido por agrupar algunas de las multinacionales mineras más grandes del mundo, entre ellas la Gran Colombia Gold, que se ve involucrada en el trabajo de investigación de la profesora María Rocío.




A propósito de las conclusiones que dejó este evento, comenta que “por tratarse de un evento de antropología social y jurídica, se lograron abordar diversos enfoques, prácticas y problematizaciones que se vienen realizando de la disciplina, desde los movimientos resonantes y los estudios coloniales, con estudios sobre ecología política, religión y economía de la vida; abriendo matrices alternativas, descubriendo nuevas formas de vida y, haciendo frente a los imperativos de descolonizar la disciplina”, destacando además que ese diálogo de saberes que se dio, permitió “una relación fructífera entre sistemas de conocimiento diferentes, aprendizaje mutuo, diálogo entre el saber científico y el saber ancestral; relación con la naturaleza; quebrantamiento de la hegemonía epistémica eurocéntrica y visibilización del conocimiento ancestral y campesino”.

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